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Relatos

Esta sección está dedicada a la opinión. Unas veces se manifestará como editorial y en otras, las más, en forma de Tribuna Libre. Todos estáis invitados a usar este espacio y también a opinar y, en su caso, replicar las opiniones que se formulen.

 

 

 

 

 

LA CONSTITUCIÓN, A JUEGO

 

 

Pedro Antonio Herreros Rull (Jaén, 1965, aunque él me pide que señale expresamente que se considera cambileño, o sea de Cambil, una pequeña ciudad, un pequeño pueblo al sureste de la capital), es más que un conocido y prestigioso abogado jienense. Además posee notables dotes literarias (véase la sección “Relatos” de esta web en la que colabora con dos microrrelatos uno de los cuales, "Viejo Rockero", fue galardonado con el Premio mensual del II Concurso de Microrrelatos del mes de marzo de 2010, convocado por el Consejo General de la Abogacía Española y la Mutualidad de la Abogacía). Pedro, pues, no sólo abogado y escritor, sino que alcanza la categoría de jurista: una persona capaz no sólo de entender y aplicar el Derecho, sino igualmente de generar conceptos nuevos. Cuenta para ello con una mente absolutamente relacional que le permite conectar unas normas o reglas de Derecho con otras por más disímiles que puedan parecer en principio. Esta no sólo es la única forma de innovar, o sea la fábrica de nuevas herramientas, de nuevos argumentos a aplicar en el ejercicio del Derecho), sino como ha dicho el maestro Manuel Alonso Olea en su bellísima “Introducción al Derecho del Trabajo” (Editorial “Civitas”), es la nota que distingue al jurista verdadero, tal y como me he adelantado a calificarlo. En esta Tribuna, que me hace el honor de ocupar, da cumplida cuenta de ese carácter, de sus dotes de comunicador y aun de su sentido del humor al proponernos, como si fuera el de la oca, su particular “Juego de la Constitución” para todos los públicos . Y es que los juegos infantiles son una de las primeras formas de que disponemos los hombres, las personas, para ir estableciendo relaciones, en definitiva, de o para ir aprendiendo.

 

1.- Introducción y necesidad de ampliar la comprensión de la Constitución.

Uno de los principios en los que se basa un Estado Social, Democrático y de Derecho es el de legalidad, por ello el que sea abundante y variada la normativa que nos rige y que forma nuestro ordenamiento jurídico (numerosas leyes, disposiciones normativas con rango o fuerza de ley, reglamentos ... regulan nuestro actuar cotidiano); por ello se hace complicado disponer de una visión jurídica clara y amplia. Así, es digno de preocupación el que, pese a que tales disposiciones nos dirigen y controlan afectándonos directa y continuamente, exista un desconocimiento e ignorancia jurídica tan grande que, por otro lado, no exime nunca de su cumplimiento. Si preguntásemos a alguien sobre la fórmula para erradicar tal cuestión, una gran mayoría opinaría que sería la escuela y los maestros quienes deben ser los encargados de dar merecida solución a este asunto, y ello es así puesto que existe una conciencia social que parece admitir con general aprobación que sea este sector funcionarial (el de maestros) el encargado de hacer frente en exclusiva a cualquier asunto que se cierna sobre cualquier tipo de conocimiento. Pues bien, así las cosas, no estaría de más “descargar” a los docentes de tal función y ofrecernos a “ayudarles” en tan importante objetivo, de tal forma que sea este colectivo, el de abogados, quien intente acercar y, en definitiva, hacer más comprensible nuestro ordenamiento jurídico para que el “pueblo”, a quien va dirigido, conozca y sepa de él, y de esta forma aprenda también a comprender y respetar la función de los que trabajan alrededor de la Justicia.

Obviamente, sería de ilusos pretender abordar en pocas horas los conocimientos que en cinco años de carrera se exigen para ser titulado en derecho; no se trata de eso, sino de intentar explicar de un modo general y, en cualquier caso clarificador, el por qué de nuestro ordenamiento jurídico. Para ello, que mejor que aproximar la ley de leyes, la norma que es base, cimiento y bastión del mismo, nuestra Constitución.

 

2.- ¿Es aburrido el Derecho y, en particular, el conocimiento de la Constitución?

Esta idea, que un principio podría ser brillante, puede caer rápidamente en fracaso, si no se enfoca con la idea de un divertimento. El teatro, los deportes, el cine... son facetas que tienen buena “venta”, la Constitución, por desgracia, no llama, en principio, la atención a nadie, salvo a estudiosos y profesionales. Por ello, no estaría de más la exposición de unas charlas, un tanto informales, de un nivel muy sencillo y primario, al alcance de todos, en las que se motive a los asistentes con su participación, con una duración aproximada de hora y media, salvo que los asistentes demanden más, al objeto de no resultar agotador. En ese tiempo se pretende dar a conocer el proceso histórico más inmediato hasta el nacimiento de la Constitución y la estructura de la misma, haciendo especial hincapié en conceptos como el de ley, ley orgánica, decreto ley, decreto legislativo, texto refundido..., así como la organización territorial del estado y los derechos fundamentales.

 

Es decir, nos marcaríamos como principales Objetivos pedagógicos:

 

+ Asimilar la división de poderes y comprender el funcionamiento de cada uno de ellos.

+ Conocimiento de los antecedentes históricos de la Constitución.

+ Conocimiento de la Estructura de la Constitución.

+ Conocimiento de conceptos como ley, ley orgánica, decreto ley, decreto legislativo, texto refunido

+ Conocimiento de la organización territorial del estado

+ Conocimiento de los derechos fundamentales.

 

 

3.- El “juego de la Constitución”. Instrucciones de uso .

De todo lo expuesto nace el tablero que ilustra estas palabras (Tablero del "Juego de la Constitución) y que no es otra cosa que los artículos de la Constitución uno a uno, incluidas disposiciones adicionales, transitorias..., agrupados en tonos del mismo color coincidiendo con los títulos en los que la Constitución se divide, con la salvedad de que si un título se subdivide a su vez en varios capítulos, éstos adoptarán un matiz del color que le corresponda al título al que pertenecen; por ejemplo, el título VIII de la Constitución “De la Organización Territorial del Estado” se subdivide en tres capítulos, pues bien, los artículos (cada casilla es un artículo) que comprendan este título se encuentran coloreados en un mismo color (naranja) de tal forma que los artículos que comprendan cada uno de los tres capítulos que lo conforman adoptan una gama (bien mas oscura, o mas clara…) de ese color.

Hay que llamar la atención sobre los arts. 14 a 39 puesto que este primer Título se subdivide en cinco capítulos pero a su vez, estos artículos que hemos referido, son objeto de otra subdivisión en secciones (sección primera y segunda) por lo que irán destacados por tan sólo una línea de color rojo, informando sobre las dos secciones). De esta forma conseguimos que de un primer vistazo, el jugador contemple la estructura de la constitución de una manera sencilla y clara. Además debemos resaltar aquellos títulos que son base de la separación de poderes, de tal forma que el jugador se percate rápidamente de que nuestra constitución recoge en los títulos III, IV y VI los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, al igual que habrá que resaltar la parte dogmática de la Constitución de tal forma que para “andar” por el tablero se necesitan dos dados, excepto para la parte dogmática (derechos y deberes...) que sólo se podrá tirar un dado.

 

De lo que se trata es que el pueblo, a quien va dirigida la Constitución, la conozca y sepa de su contenido, de ahí que cuando se caiga en una casilla se le habrá de realizar una pregunta sobre el artículo que represente la misma. Antes de hacer la pregunta, el jugador deberá tirar de nuevo un dado. El resultado de este dado nos indicará el número de las casillas que avanzará el jugador si acierta la pregunta. Ahora bien, si la pregunta es acertada sin mirar el texto de la Constitución, este número será duplicado. Obviamente, como en la oca, ganará el que antes llegue al final.

 

Por tanto, se hace indispensable un texto de la Constitución a fin de que los jugadores se obliguen “manosearla”, a leer el texto en busca de la respuesta.

 

Las preguntas pueden venir ya editadas (tipo “Trivial”) pero las puede realizar el jugador que esté a la izquierda de quien vaya a responder. De esta manera conseguimos que quien formula la pregunta deba de leer el texto también.

 

El juego demanda un tablero, dos dados, fichas, el texto de la constitución, un reloj (de arena por ejemplo) para dar un tiempo a la respuesta y las fichas de las preguntas.

 

A jugar y, sobre todo, a aprender jugando.

 

 

 

 

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