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Relatos

 

 

ELOGIO DE LA TEMPLANZA

 

 

Para los que tuvimos el privilegio de recibir, a través de ciertos maestros que no olvidaremos, la enseñanza de que el derecho es otra forma más de expresión que se conduce a través del vehículo de las palabras y que como éstas está sujeto a las normas de la lingüística ( Ferdinand de Saussire, Chomsky), y se basa fundamentalmente en el buen uso de las formas verbales del subjuntivo y el imperativo (el que hiciere tal cosa obtendrá tal otra respuesta o consecuencia legal), la muerte el pasado viernes 9 de enero, a los 94 años de edad, de Norberto Bobbio (Turín 18 de octubre de 1909), supone la pérdida de un referente fundamental de entre los que se han dedicado a conocer la esencia de la norma jurídica, de la regla de derecho.

 

Lo es así del mismo modo para todos los que se acercan al lenguaje con la intención de hallar la forma adecuada de expresar sus ideas o sentimientos y que sean transmisibles a los demás cerrando el círculo de la comunicación entre emisor y receptor. Desde esta óptica, la diferencia entre redactar un artículo de periódico, un relato, un programa electoral o un texto legal no estriba más que en el tono que se le da a las mismas palabras de una lengua y en el mensaje que se emite, ya sea una intención de que los ciudadanos se comporten de determinada manera que permita la coexistencia social, ya sea una información o declaración de intenciones políticas o el producto de nuestra imaginación, dado que en cualquier caso lo que se pretende es que llegue a su destinatario correctamente, lo entienda y en el caso del derecho cumpla el mandato aunque no lo sea por convencimiento, sino para evitar la sanción establecida en la norma.

 

Pero la ingente obra de Bobbio, declarado seguidor de Thomas Hobbes (“De Marx a Hobbes”), no sólo se limita al pensamiento estrictamente filosófico-jurídico, en el sentido de que yendo más allá de ese campo, del entendimiento del conjunto del Ordenamiento jurídico como sistema objetivo de normas que una vez promulgadas alcanzan autonomía plena (positivismo jurídico, Hans Kelsen), se acercó al estudio de las fuentes del poder, a la teoría política, área en la que, declarado antidogmático, heredero del pensamiento ilustrado y defensor de los derechos humanos y de la democracia, manifestó que hay dos valores sociales reconocidos por la Ilustración que no pueden darse por separado: la justicia y la libertad.

 

De esta manera, hombre reflexivo y al mismo tiempo de acción, coherente con su pensamiento, en esa curiosa y extraordinaria paradoja que pocas veces se da, en esa íntima contradicción de la persona que pasa largo tiempo en silencio y en ocasiones se siente llamada a intervenir en la vida pública (Max Weber, el científico político, sería otro ejemplo), Norberto Bobbio fue un hombre comprometido con nuestro tiempo, llegando a ser propuesto en 1992 para la presidencia de la República italiana.

 

Del ingente legado que nos deja este hombre complejo, contradictorio, poliédrico, es necesario quedarse, fundamentalmente, con su rechazo de cualquier dogmatismo, de su tolerancia, con su obra ‘Elogio de la Templanza'. Sirvan estas palabras de recuerdo asimismo para reconocer a aquellos de entre nosotros que la predican y practican día a día para fomentar la armonía en nuestra convivencia.

AVC

 

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