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EL DESEO TIPO "C"

 

Éste creo que debió ser uno de los cuentos con los que Sahrazad (Sherezade) entretuvo al sultán, a ese sultán que estaba tan aburrido, durante nada menos que mil y una noches consiguiendo de esa forma salvar su vida. A falta de la tal cuentista ahí va una versión exprés de esta historia navideña.

 

A un muchacho se le aparece un genio. Cosa que, a lo que se ve, es de lo más natural que te ocurra por la calle en esos sitios y en estas historias. El genio, o mago, era de los que ofrecen algún deseo. Tuvo suerte y no era de esos con cierta mala idea, y que ellos llaman "efrit". En este caso el genio le concede un único deseo porque digamos que el tipo en cuestión le había liberado de un cautiverio de unos miles de años en el vientre de una tinaja. Y, como si fuera un cuestionario -uno de esos tipo test de las oposiciones- le da tres opciones:

 

a.- Llenar hasta los topes de oro la habitación en la que estaban. Entre nosotros, que le tocara la lotería de -ya que estamos-, la del "Niño".

 

b.- Hacerlo sultán, o rey o lo que quiera que fuese el que allí más mandara. (El método, bien fuera mediante sustitución directa o bien ganando las oportunas elecciones, no nos ha sido precisado).

 

c.- Y, por último, caerle simpático a los viejos. Hacerles gracia, en una palabra. Y a los ninos, que esto iba en el lote del apartado "c" del cuestionario.

 

El chaval estaba enamorado de la hija del sultán. Que ya era un venerable anciano. Naturalmente, para este tipo de historia, el amor debe ser en principio imposible. No porque ella no correspondiera, sino que él era pobre, aunque se le supone de noble estirpe incluso aunque el muchacho ni lo supiera. Y, claro, no era partido para la hija del rey.

 

El chico se quedó con el deseo tipo "c", sigue la leyenda.

 

Estamos en un día de fiesta. Un día feriado, que eran los de fiesta antes. Bueno pues el elemento, que se había vuelto un poco osado con el tema del genio, burla la guardia del palacio. Llega hasta donde están el sultán y su hija. El sultán, que como se ha dicho ya era un venerable anciano, se hace tan amigo de él que permite que se case con su hija y le nombra heredero del trono...

 

Pero todo esto es una historia de otro tiempo. Un cuento, entre inventado y sacado del recuerdo -no se trata de engañar a nadie-, hecho para estos días. Algo así como el anuncio del vuelve a casa, vuelve. Una cosa de temporada. Para soñar la noche de magia, la noche de los Reyes Magos. Como sólo lo hacen los niños-viejos, o los viejos-niños.

 

Aniceto Valverde Conesa

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