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TÚ NO ERES DEL MAR MENOR


Ahora que esto está de moda te dices que –con todo respeto-  tú no eres del Mar Menor si no tienes una cierta edad y no te has peleado nunca en tu vida por coger uno de los balones de “Nivea” que arrojaba a la playa una avioneta (como ésta). En esa bandera ondeante tras la cola llevaban y llevan muchos tipos de publicidad. Y sabes de sobra la habilidad que debe tener el piloto para hacerla despegar con semejante adorno flameante. Una vez montaste en una de ellas a doscientos kilómetros por hora. Sólo que en aquella ocasión la bandera ofrecía vino del de “Las tres pistolas” y, naturalmente, no se arrojaban botellas como cuando era de esa crema y caían del cielo balones de un plástico malísimo con las letras en blanco sobre fondo azul. “Nivea”. La gente y sobre todo nosotros los niños corríamos a coger alguno aun cuando sabíamos de sobra que una brisa ligera o media patada acababa con el fruto de esa pugna.

 

Avioneta


Tú no eres del Mar Menor si no te has metido hasta la “Raya Azul” en contra del cuidado que te decía tu madre que tuvieras cuando la mar se hacía más profunda y ya no lo fue más. Ni si ésta no te lavó el pelo en el agua de la mar con aquel champú “Edelmira” que iba en frasquitos verdes con la tapa blanca y servía para un solo uso cuando te habías pasado todo el día con la piel cubierta por el salitre que sólo caía, después del lavado del pelo, con la ducha de antes de ir al cine de verano o la fiesta, inicialmente prohibida, en el Club de Regatas.
Tú no eres del Mar Menor –con todos los respetos- si no te has desollado la piel restregándote con la cámara de una antigua rueda de camión para subirte y echar a otros o simplemente navegar sobre ella hasta que te calabas las gafas de bucear en busca de “zorros” en los ladrillos que habíais sumergido en lugares estratégicos para atraparlos en ellos al atardecer, aunque después los volvierais a la mar salá. Ni si no has llevado aquellas chanclas cerradas de plástico de un color entre blanquecino y piel de ese tono.


Perdona, pero tú no eres de “mi” Mar Menor si no has hecho arcos, cometas y cabañas con las cañas que había en los campos detrás de las escasas edificaciones de lo que, en verdad, eran pueblecitos habitables. Si no estuviste cuando a aquel amigo le picó un alacrán y a ti mismo un enjambre de avispas y el verano se convirtió en un mal recuerdo… Si no jugaste al futbolín  de la  –crees recordar- Sra. Paca que hacía la vista gorda cuando misteriosamente os pasabais la tarde en ello con cinco pesetas…


Pero ya no sólo no caen del cielo pelotas de plástico, sino que la “Nivea” cayó en desuso como el champú “Edelmira”. La raya azul no es visible puesto que el Mar Menor perdió su ya de por sí escasa profundidad. Los neumáticos de los camiones y coches hace ya una eternidad que no tienen cámara. Que para ir en bicicleta ya no vale sólo llevar el bañador y esas chanclas, sino que requiere un uniforme aeroespacial. Los edificios se comieron los cañaverales. Aunque las avionetas siguen pasando a su rollo y, de cuando en cuando, sobrevuela la “Patrulla Águila” como toda la vida. Y tú puedes hacerte del Mar Menor y disfrutarlo intentando ver alguno de los poco caballitos de mar que quedan en la Laguna.

 

Aniceto Valverde Conesa

21/08/2014

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